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Analistas aseguran que el choque entre Maru Campos y Morena ha fortalecido su presencia pública y hasta podría perfilarla hacia la candidatura presidencial de la oposición

La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en los últimos días ha mantenido una postura confrontativa frente al gobierno federal y políticos de Morena, luego de que su administración se viera envuelta en una fuerte tensión política tras acusaciones sobre la presunta operación de agentes de la CIA en territorio estatal sin la autorización federal.
Para diversos analistas, esta confrontación no solo elevó el perfil político de Maru Campos a nivel nacional, sino que podría terminar convirtiéndola en uno de los rostros más visibles de la oposición rumbo a la sucesión presidencial de 2030.
Para el periodista Ciro Gómez Leyva, la confrontación entre Maru Campos y Morena terminó por colocar a la mandataria panista en un lugar que pocos perfiles opositores habían logrado ocupar en los últimos años: el de principal figura de oposición frente al oficialismo.
En su análisis, Gómez Leyva sostuvo que, en paralelo a los ataques y señalamientos desde Morena, la gobernadora de Chihuahua se ha consolidado como “la mayor opositora del país”, dejando incluso reducidos políticamente a otros liderazgos del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, quienes, según planteó, hoy lucen “diminutos” frente al nivel de exposición y confrontación que ha alcanzado la mandataria estatal.
El comunicador destacó que la fuerza política que ganó Maru Campos no provino únicamente de responder técnicamente a las acusaciones sobre la presunta presencia de agentes de la CIA en Chihuahua, sino del tono con el que encaró la ofensiva del oficialismo. A decir de Gómez Leyva, la panista transmitió una postura de resistencia y desafío político, cercana “al coraje de quienes no se van a dar por vencidos”.
Entre los puntos que destacó el periodista estuvo la manera en que la gobernadora rechazó haberse hecho a un lado o haber evadido a la federación. La gobernadora panista negó haber ignorado llamadas de la presidenta Claudia Sheinbaum, aseguró que nunca fue requerida por la Fiscalía General de la República y sostuvo que jamás gestionó la participación de agencias estadounidenses en territorio estatal.
Además, la mandataria negó haber intentado bloquear la marcha de Morena en Chihuahua y retó al oficialismo a probar lo contrario. También acusó que los gobiernos panistas viven bajo presión constante por parte de la llamada Cuarta Transformación y lanzó fuertes críticas contra perfiles morenistas que aspiran a sucederla en la gubernatura, particularmente Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, a quienes calificó como representantes de “veneno y violencia”.
La tensión política también subió de tono, luego de que surgió el caso de Rubén Rocha Moya quien es acusado de narcotráfico por el gobierno de Estados Unidos, pues fue entonces que la gobernadora y su partido destacaron que por el contrario en su estado se dedican a combatir a la delincuencia.

La columnista Maite Azuela advirtió que el enfrentamiento político contra la gobernadora de Chihuahua podría convertirse en un ejemplo de cómo la ley se utiliza como herramienta de persecución política contra la oposición.
“Ir tras Maru Campos sin entregar a Rocha confirmaría que la ley y la soberanía es solo un arma de persecución contra la oposición”, escribió Azuela.
Además, cuestionó si Morena estaría dispuesto a impulsar un juicio político y a actuar con la misma firmeza contra un político emanado de su propio movimiento, como Rocha Moya.
Analistas consideran que el conflicto con el oficialismo ha colocado a Campos Galván como una de las voces más visibles frente al Gobierno Federal, en un escenario donde varios gobernadores opositores habían mantenido una postura más discreta.
También los especialistas coinciden en que desde el oficialismo se construyen candidaturas de la oposición, la mayoría de las veces sin proponérselo, pero la exposición de Maru Campos la estarían perfilando como “candidata presidencial”.

En el círculo político se habla de que Morena indirectamente se ha convertido en la más eficiente impulsor de la candidatura presidencial de la panista Maru Campos, pues la constante confrontación desde el poder con ciertos personajes de la oposición suele generar un efecto contrario al esperado: en lugar de debilitarlos, los coloca en el centro de la conversación pública y aumenta su nivel de conocimiento entre la ciudadanía.
El primer intento del partido guinda fue hacer una campaña para desacreditar a la gobernadora, pero en realidad terminarían en convertirla en una poderosa candidata presidencial. El intento por “destruirla” les ha salido al revés, consideró el periodista Ricardo Alemán.