
Mario Marín no dejará El Altiplano para enfrentar su proceso desde prisión domiciliaria, por lo que continuará encerrado en el penal de máxima seguridad. - Foto: Redes
Mario Marín Torres obtuvo un amparo que le permitiría salir de prisión y continuar su proceso en prisión domiciliaria. El exgobernador enfrenta un proceso por el caso de la periodista Lydia Cacho.

El exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, conocido como “gober precioso”, obtuvo un amparo que le permitiría salir del penal federal de El Altiplano para continuar su proceso en prisión domiciliaria. Sin embargo, el político expriista continúa tras las rejas.
Tras rumorarse durante este día que Marín Torres había abandonado la cárcel, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México rechazó esta versión por medio de sus redes sociales.
“Con relación a la información que circula sobre Mario “N”, se informa que no ha tenido ningún cambio en su situación jurídica, por lo que permanece bajo custodia en el CEFERESO No. 1“, expresó la dependencia.
La resolución se sustentó en argumentos presentados por la defensa del exgobernador, relacionados con su estado de salud, al señalar padecimientos en la garganta y los pulmones, además de su edad, superior a los 70 años.
El beneficio deriva de un amparo promovido desde 2025, mediante el cual el exmandatario buscó revertir su reclusión en un penal de máxima seguridad al sufrir presuntas violaciones a sus derechos y la falta de elementos para acreditar un riesgo de fuga.
Mario Marín Torres es uno de los personajes más controvertidos de la política poblana de las últimas décadas. Abogado de profesión y militante del PRI durante medio siglo, construyó una carrera que lo llevó de ocupar cargos en la administración estatal a convertirse en presidente municipal de Puebla entre 1999 y 2002, para posteriormente gobernar el estado de Puebla de 2005 a 2011.

Sin embargo, su trayectoria política quedó marcada por una serie de escándalos que trascendieron el ámbito local y derivaron, años después, en un proceso penal por el delito de tortura.
Nacido el 28 de junio de 1954 en Nativitas Cuautempan, Puebla, Marín es licenciado en Derecho por la BUAP.
Antes de llegar a la gubernatura desempeñó diversos cargos dentro del gobierno estatal, entre ellos juez de lo familiar, secretario general del Tribunal Superior de Justicia, secretario de Gobernación de Puebla durante la administración de Manuel Bartlett Díaz y dirigente estatal del PRI. En 2004 ganó la elección para gobernador y asumió el cargo el 1 de febrero de 2005.
Su administración quedó marcada por el caso de la periodista y escritora Lydia Cacho. El conflicto surgió tras la publicación del libro Los demonios del Edén, en el que la autora denunció una presunta red de explotación sexual infantil en la que involucró al empresario Kamel Nacif.
En diciembre de 2005, Cacho fue detenida en Cancún y trasladada por carretera a Puebla, un operativo que posteriormente denunció como un acto de persecución y tortura.

La polémica escaló en febrero de 2006, cuando se difundió una conversación telefónica entre Mario Marín y Kamel Nacif. En la grabación, el empresario felicitaba al entonces gobernador por la detención de la periodista y se refería a él como “mi góber precioso”, sobrenombre que desde entonces acompañó la imagen pública del mandatario.
La difusión del audio provocó una crisis política nacional, manifestaciones para exigir su renuncia y diversas investigaciones por parte de autoridades federales y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Aunque la SCJN investigó el caso, en 2007 la mayoría de los ministros determinó que no existían elementos para acreditar violaciones graves a las garantías individuales que ameritaran consecuencias políticas contra el gobernador.
La resolución fue ampliamente cuestionada por organizaciones civiles y defensores de derechos humanos, quienes consideraron que el caso evidenciaba el uso de instituciones públicas para perseguir a una periodista por el ejercicio de su labor.
La situación jurídica de Marín cambió años después. En 2019 un tribunal federal ordenó su aprehensión por su presunta responsabilidad en el delito de tortura contra Lydia Cacho.
Finalmente fue detenido por elementos de la Fiscalía General de la República el 3 de febrero de 2021 en Acapulco, Guerrero, para enfrentar el proceso penal derivado de la denuncia presentada por la periodista. Desde entonces permane sujeto a prisión preventiva.
Además del caso Lydia Cacho, durante su trayectoria también enfrentó otros señalamientos. La Auditoría Superior de la Federación observó irregularidades en la construcción de la carretera de Eloxochitlán, al detectar sobrecostos y la adjudicación directa de la obra sin cumplir con los procedimientos de licitación establecidos por la ley.

Asimismo, en 2009 enfrentó una nueva controversia tras la difusión de videograbaciones relacionadas con una presunta relación con una menor de edad, acusaciones que fueron rechazadas por su administración, la cual sostuvo que el material había sido manipulado.
El caso continúa abierto y sigue siendo uno de los expedientes judiciales más emblemáticos relacionados con violaciones a los derechos humanos cometidas por un exgobernador mexicano.
Mientras tanto, continúa pendiente conocer si una medida similar podría beneficiar al exdirector de la Policía Judicial de Puebla, Adolfo Karam Beltrán, quien actualmente permanece en prisión domiciliaria en Cancún, Quintana Roo.