
Madres, adolescentes y estudiantes encabezan el alarmante incremento de personas no localizadas en la capital del país. - Foto: Cuartoscuro
Hannia Novell asegura que la percepción de refugio que tenía la CDMX se ha derrumbado debido a que la capital del país es la entidad con el mayor número de personas desaparecidas en México.

Durante décadas, la Ciudad de México fue vista como un refugio frente a la violencia que golpeaba a otras regiones del país. Mientras estados como Tamaulipas, Guerrero, Michoacán o Veracruz ocupaban los primeros lugares en homicidios y desapariciones, la capital proyectaba la imagen de una ciudad más segura.
Hoy, esa percepción se ha derrumbado. La capital del país es la entidad con el mayor número de personas desaparecidas en México.
Los datos oficiales del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas son contundentes. Tan sólo durante el primer semestre de este año se reportaron 531 desapariciones en la Ciudad de México. Son más de tres personas al día cuyo paradero se desconoce. La cifra representa un incremento de 71 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
Y las niñas, adolescentes, estudiantes, madres de familia y trabajadoras son las principales víctimas. Mientras en el primer semestre de 2025 desaparecieron 96, mujeres este año la cifra escaló a 232, un aumento de 141 por ciento.

Entre adolescentes de 15 a 19 años, las desapariciones pasaron de 18 a 82 casos en apenas un año. Es decir, se multiplicaron por más de cuatro.
La paradoja resulta difícil de explicar. La Ciudad de México concentra la policía más numerosa del país, más de 83 mil cámaras conectadas al C5, sistemas de videovigilancia, lectores de placas, inteligencia policial, centros de monitoreo y uno de los presupuestos más elevados en materia de seguridad pública. Si existe un lugar donde debería ser más difícil desaparecer, tendría que ser precisamente la capital del país.
Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario.
¿Cómo desaparecen más de tres personas al día en la ciudad más vigilada del país? ¿De qué sirve una infraestructura tecnológica multimillonaria si no logra prevenir, detectar o reconstruir con rapidez el recorrido de quienes desaparecen?

Las cámaras parecen extraordinariamente eficientes para documentar infracciones de tránsito o monitorear la movilidad urbana, pero insuficientes cuando una persona desaparece.
La distribución territorial tampoco es casual. Iztapalapa encabeza el número de desapariciones, seguida por Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc. Iztapalapa, el territorio donde Clara Brugada construyó su proyecto político, es el epicentro de una de las crisis más graves de seguridad que enfrenta la capital.
Es cierto que la Ciudad de México es la segunda entidad más poblada del país. Pero también es la entidad con menor extensión territorial, la que dispone de mayores capacidades institucionales y una de las que concentra más recursos tecnológicos para tareas de vigilancia. Precisamente por eso resulta más preocupante que ocupe el primer lugar nacional en desapariciones.

Ninguna ciudad puede presumirse moderna cuando cientos de familias recorren hospitales, ministerios públicos, servicios forenses y redes sociales buscando a un hijo, una hermana o una madre.
Por eso, cada desaparición es el testimonio más contundente del fracaso institucional, la prueba de un Estado incapaz de asegurar el derecho de regresar a casa.
Es urgente que desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana y de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, a cargo de Pablo Vázquez y Bertha Alcalde, respectivamente, identifiquen los patrones de las desapariciones, investiguen las causas y actúen contra las bandas de secuestradores antes de que las cifras sigan creciendo.
La Ciudad de México no debe seguir siendo la capital de las desapariciones.