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Opinión

Sin Sheinbaum en la ONU

La presidenta de México pudo haber asistido a la Asamblea de la ONU y responder al presidente de EUA ante los ataques contra el país, pero decidió hacerlo desde Palacio Nacional

La presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente de EUA, Donald Trump, durante conferencias de prensa

La presidenta Sheinbaum no asistió a la Asamblea de la ONU en donde Trump se lanzó en contra de México, perdiendo la oportunidad de responderle - Foto: Cuartoscuro y AFP

La presidenta Claudia Sheinbaum no pudo responder a los comentarios de Donald Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas… porque no estaba allí.

El presidente de los Estados Unidos fue en un momento extraordinariamente hiriente al referirse a México, pero en otro se mostró conciliador. Es parte de su estrategia, de ese “doble discurso” que ha denunciado la propia presidenta Sheinbaum: “México es el epicentro de la violencia de los cárteles –dijo-. Es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de 3,200 kilómetros con un territorio controlado por cárteles enemigos. Por lo tanto, México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad”. En el mismo discurso, sin embargo, apuntó con un tono mucho más benigno: “Tenemos una excelente relación con el gobierno mexicano. Hemos logrado grandes avances. Ellos tampoco quieren a los cárteles”.

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Antes de que Trump participara en la Asamblea General, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, habló en ella y ofreció un discurso crítico hacia Trump. Su público estaba compuesto por jefes de Estado y de gobierno, así como por ministros y embajadores de todo el mundo. “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie –declaró-. Necesitamos socios con una agenda positiva. Las diferencias ideológicas no deberían impedir la integración de los vecinos”.

La presidenta Sheinbaum no le pudo responder a Trump ante la comunidad de líderes del mundo de la Asamblea General. Lo pudo haber hecho, y hecho bien, porque fue invitada y porque goza de un amplio respeto en la comunidad internacional. Sin embargo, la mandataria ha heredado el desprecio con el que su predecesor, López Obrador, siempre trató las relaciones exteriores. Por eso no viajó a Nueva York. Los presidentes de la 4T han olvidado que una de las principales responsabilidades de un jefe de Estado es representar al país en el exterior.

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En lugar de responder en la ONU, Sheinbaum lo hizo en su cotidiana mañanera de Palacio Nacional. “Yo podría decir: ‘Es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas’, o podría decir: ‘Es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas’, pero no lo voy a decir, no lo voy a decir porque tenemos una buena relación con el presidente, también con el gobierno de Estados Unidos”.

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De esta ingeniosa manera le dijo a Trump lo que dijo que no le iba a decir, pero lo hizo en un escenario sin la repercusión internacional de la Asamblea General. Lo curioso es que, aunque la presidenta se negó a ir a la ONU en Nueva York este septiembre, ha aceptado asistir en noviembre al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en China.

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No hay que tomar necesariamente con seriedad las declaraciones de Trump. Sabemos que le gusta romper reglas y ser agresivo con los países de los que quiere sacar ventajas. Hemos visto su áspera forma de negociar con Canadá, Groenlandia y Venezuela, entre otros muchos. Sin embargo, esto no significa que la presidenta Sheinbaum deba esconderse en México. No hay nada malo en que la primera mandataria viaje a otros países y cumpla con la responsabilidad de representar a México en el exterior. Ahora, por lo pronto, su respuesta a Trump no consiguió el público internacional que merecía.